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Cambio de color a partir de 40 grados: al servir el cacao o la leche caliente, el esmalte negro se aclara y aparece el motivo de Peppa Pig. El efecto se repite cada vez y no se agota con el uso. Si ya tenéis otras piezas de la misma gama, el conjunto queda coordinado sin esfuerzo. Capacidad de 230 ml: la medida justa para un desayuno infantil, sin que la bebida se enfrie antes de terminarla. Con 8,5 cm de alto y 7 cm de diámetro cabe en cualquier estante de la cocina. Es una pieza pensada para el uso diario en casa y en la guardería, no para ocasiones puntuales. Cerámica con asa estable: el grosor de la pared aporta peso suficiente para que la taza no vuelque con facilidad, y el asa deja sitio para dos dedos de un niño sin que roce el borde caliente. Dejarlo secar del todo antes de guardarlo evita que se concentren olores. Motivo con licencia oficial de Peppa Pig: el estampado envuelve el cuerpo de la taza y se revela completo al llenarla. Es el tipo de detalle que convierte el desayuno en un pequeño momento del día. También ayuda a que no se confunda con el de otro niño en el comedor. Solo lavado a mano: el revestimiento termosensible se estropea en el lavavajillas y en el microondas. Con agua tibia y jabón suave el efecto de cambio de color se mantiene intacto durante años. Es un argumento que a esa edad suele pesar más que cualquier característica técnica.