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Bicarbonato de sodio en polvo fino y blanco, sin mezclar con nada más. Un básico de despensa que sirve igual para hornear que para limpiar la casa. En repostería actúa como gasificante: al juntarse con un ingrediente ácido —yogur, limón, vinagre o suero de leche— libera burbujas que hacen subir la masa. Conviene tamizarlo junto con la harina para que se reparta de forma uniforme, y dosificarlo con moderación: un exceso deja un regusto perceptible. Fuera del horno, mezclado con vinagre limpia fregaderos, hornos y baños; con ácido cítrico se preparan bombas de baño caseras. Formato de 1 kg, suficiente para meses de horneado y limpieza. Conservar en un lugar fresco y seco, bien cerrado y alejado de la humedad.